Liquen escleroso vulvar: síntomas, tratamiento y cómo puede ayudarte la fisioterapia de suelo pélvico
El liquen escleroso vulvar es una enfermedad autoinmune crónica que afecta la piel de la vulva. Produce cambios visibles en el color y la textura de la zona, junto con síntomas como picor, ardor, irritación o sensación de escozor. Debido a estos signos, es habitual que se confunda con infecciones como la candidiasis, especialmente en las fases iniciales.
Uno de los aspectos más característicos del liquen escleroso es la fragilidad del tejido, lo que puede generar microlesiones o pequeñas fisuras que aumentan el malestar. Además, muchas mujeres experimentan dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales) debido a la pérdida de elasticidad y a la presencia de fibrosis.
¿Cómo puede ayudarte la fisioterapia de suelo pélvico?
Si ya te han diagnosticado liquen escleroso vulvar, la fisioterapia de suelo pélvico puede ser un complemento esencial al tratamiento médico. En consulta trabajamos con diferentes herramientas que ayudan a mejorar el estado del tejido vulvar:
1. Radiofrecuencia para mejorar el flujo sanguíneo
La radiofrecuencia aumenta la oxigenación y el aporte de nutrientes, favoreciendo un tejido más flexible y menos reactivo. Esto ayuda a reducir la irritación y a mejorar el confort diario.
2. Terapia manual especializada
A través de técnicas suaves y específicas, trabajamos para movilizar el tejido, disminuir la tensión y mejorar las microlesiones que pueden aparecer debido a la rigidez propia del liquen.
3. Reducción de la fibrosis y de las adherencias
El liquen genera fibrosis y adherencias que afectan tanto a la piel como a la musculatura interna, produciendo dolor durante la penetración o incluso en actividades cotidianas. Con el tratamiento fisioterapéutico, el tejido va recuperando elasticidad y funcionalidad.
Un tratamiento complementario al abordaje médico
El manejo del liquen escleroso suele incluir tratamiento médico a base de corticoides tópicos, que ayudan a controlar la inflamación. La fisioterapia no sustituye este tratamiento, pero sí lo potencia, mejorando el confort, la elasticidad y la calidad de vida.
Con el paso de las sesiones, el tejido vulvar se adapta a las maniobras, se reducen las tensiones y se normaliza la función, permitiendo una vida sexual y cotidiana menos dolorosa y mucho más libre.
Si convives con liquen escleroso, no tienes por qué hacerlo sola. En Soror te acompañamos con un tratamiento respetuoso y personalizado para recuperar bienestar y calidad de vida.
